¿Qué hacer cuando aparece una lesión en el pie diabético? Actuación y tratamiento inicial
En Convatec hemos elaborado la Guía de Autocuidado del Paciente con Pie Diabético para que profesionales sanitarios puedan poner a la disposición de sus pacientes una herramienta clara y práctica en cada fase del autocuidado. En el primer blog abordamos la importancia de la prevención, pero incluso aplicando todas las medidas diarias puede llegar un momento en el que aparezca un cambio o una lesión en el pie. En esta segunda parte explicamos qué hacer en ese escenario y por qué actuar rápido es esencial.
La guía recuerda que la aparición de una herida, aunque no duela, o cambios como inflamación repentina, aumento de temperatura, variaciones en la coloración o secreciones son síntomas suficientes para consultar cuanto antes en el centro de salud. También lo son síntomas generales como fiebre o malestar, así como problemas en las uñas o durezas que, aunque no causen dolor, pueden esconder lesiones en personas con pérdida de sensibilidad.
Cuando aparece una herida, la actitud del paciente es clave. Los profesionales valorarán su gravedad y, si es necesario, derivarán a unidades especializadas en pie diabético. Acudir de forma temprana puede evitar que una lesión aparentemente pequeña evolucione a una infección o incluso a una amputación. Hasta esa valoración conviene evitar el calzado apretado y reducir la actividad, pero nunca manipular la herida, usar remedios caseros, automedicarse o sumergir el pie en agua.
La guía también insiste en que el tratamiento de estas heridas puede ser largo y requiere equipos multidisciplinares. Tras la valoración, el profesional realizará la limpieza, el desbridamiento del tejido dañado y aplicará el apósito adecuado, que no debe retirarse ni manipularse en casa. Si el paciente observa manchas u olor, debe acudir a revisión.
Uno de los pilares fundamentales del tratamiento es la descarga. Sin descargar la zona de presión donde se ha producido la herida, cualquier otra medida pierde eficacia. Por eso, en muchos casos se utilizan dispositivos específicos, siendo los no retirables los más eficaces. A veces es necesario llevarlos hasta la rodilla o incluso las 24 horas del día, y pueden complementarse con muletas o bastones. Si aparecen molestias, humedad o mal olor en el dispositivo, debe consultarse de inmediato. La guía recuerda además que la financiación de estos sistemas varía según la comunidad.
En resumen, esta fase del autocuidado se centra en reconocer rápidamente cualquier cambio, pedir ayuda temprana y seguir de forma estricta las indicaciones profesionales, especialmente en lo relativo a la descarga. Un cuidado del pie diabético correcto desde el primer momento puede evitar complicaciones graves y favorecer una cicatrización más rápida y segura.
Autora: María Arroyo Morales - AWC Field Marketing Specialist en Convatec.
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